París traza sus orígenes al asentamiento celta de Parissii, núcleo que mas tarde pasó a ser el asentamiento romano de Lutèce. Durante la Edad Media, la ciudad se transformó en centro de gobierno, comercio y vida religiosa. En la rivera izquierda del río Sena se construyeron monasterios, en la Île de la Cité, islote central dentro del río, se encontraban la Catedral de Notre Dame y el Palacio Real, y la rivera derecha era, por su parte, centro de comercio. La ciudad marcadamente centralizada estaba organizada mediante vías sinuosas que radiaban de la Île de la Cité.
El siglo XVII marcó un cambio de pensamiento del cual surgieron ideas como la centralidad y la monumentalidad. Estas llevaron a una reinterpretación de la ciudad como centro de la vida productiva, residencia de la monarquía y espacio de encuentro de las fuerzas de desarrollo del país, panorama que provocó migraciones del campo a la ciudad. La Ilustración transformó la organización y estética en la ciudad. Surgió una búsqueda de armonía, equilibrio, simetría y homogeneidad. Estas ideas se materializaron en el deseo de ordenar el entorno físico, mediante los primeros reglamentos de urbanismo que se basaban en la geometría del plano cartesiano, en una nueva idea de monumentalidad y en el estilo neoclásico. Algunos proyectos fueron la sustitución de porciones de las murallas por boulevares, la construcción del Palais du Luxembourg, de la Place des Voges, del Palais Royal, y la creación de un eje este-oeste que atraviesa y articula el centro de la ciudad comenzando con los Champs Elysees y la Place des Tuilleries.
Durante el siglo XVIII se continuaron haciendo intervenciones urbanas puntuales y se construyeron nuevas murallas. En el interior de la ciudad, aumentó la densidad haciendo que la población se concentrara en edificaciones altas donde se distribuían por plantas las distintas clases sociales.
El siglo XIX fue el periodo de las grandes transformaciones urbanas. En los primeros años, Paris era densa y conservaba sus murallas. Con la Revolución Industrial, aumentó la población provocando condiciones de vida insalubres y problemas de circulación. Para subsanar estos problemas, se comenzaron a idear proyectos que regularan y modernizaran la ciudad. Se llevó a cabo la ordenación de la Rue Rivoli, eje este-oeste paralelo a las Tulleries, donde se hizo una monumentalización y homogenización de las fachadas. A través de la ciudad, se realizaron una serie de operaciones puntuales que buscaron recrear la gloria y el poderío de Roma. Al mismo tiempo, se construyeron las primeras estaciones de ferrocarril en la periferia, lo cual supuso la posibilidad de hacer viajes más largos para realizar las actividades cotidianas.
A pesar de estos intentos, continuaron los problemas de circulación e insalubridad. Una epidemia en 1832, sentó las bases para nuevas ideas urbanas basadas en la necesidad de aire, agua y sombra. Claude Berthelot de Rambuteau fue el primero en proponer el derribo de manzanas para la creación de vías amplias. Sin embargo, el plan dirigido por el Barón Georges-Eugène Haussmann fue sin duda la transformación urbanística intramuros que mayor impacto tuvo en la creación del París moderno que aún es visible.
El siglo XVII marcó un cambio de pensamiento del cual surgieron ideas como la centralidad y la monumentalidad. Estas llevaron a una reinterpretación de la ciudad como centro de la vida productiva, residencia de la monarquía y espacio de encuentro de las fuerzas de desarrollo del país, panorama que provocó migraciones del campo a la ciudad. La Ilustración transformó la organización y estética en la ciudad. Surgió una búsqueda de armonía, equilibrio, simetría y homogeneidad. Estas ideas se materializaron en el deseo de ordenar el entorno físico, mediante los primeros reglamentos de urbanismo que se basaban en la geometría del plano cartesiano, en una nueva idea de monumentalidad y en el estilo neoclásico. Algunos proyectos fueron la sustitución de porciones de las murallas por boulevares, la construcción del Palais du Luxembourg, de la Place des Voges, del Palais Royal, y la creación de un eje este-oeste que atraviesa y articula el centro de la ciudad comenzando con los Champs Elysees y la Place des Tuilleries.
Durante el siglo XVIII se continuaron haciendo intervenciones urbanas puntuales y se construyeron nuevas murallas. En el interior de la ciudad, aumentó la densidad haciendo que la población se concentrara en edificaciones altas donde se distribuían por plantas las distintas clases sociales.
El siglo XIX fue el periodo de las grandes transformaciones urbanas. En los primeros años, Paris era densa y conservaba sus murallas. Con la Revolución Industrial, aumentó la población provocando condiciones de vida insalubres y problemas de circulación. Para subsanar estos problemas, se comenzaron a idear proyectos que regularan y modernizaran la ciudad. Se llevó a cabo la ordenación de la Rue Rivoli, eje este-oeste paralelo a las Tulleries, donde se hizo una monumentalización y homogenización de las fachadas. A través de la ciudad, se realizaron una serie de operaciones puntuales que buscaron recrear la gloria y el poderío de Roma. Al mismo tiempo, se construyeron las primeras estaciones de ferrocarril en la periferia, lo cual supuso la posibilidad de hacer viajes más largos para realizar las actividades cotidianas.
A pesar de estos intentos, continuaron los problemas de circulación e insalubridad. Una epidemia en 1832, sentó las bases para nuevas ideas urbanas basadas en la necesidad de aire, agua y sombra. Claude Berthelot de Rambuteau fue el primero en proponer el derribo de manzanas para la creación de vías amplias. Sin embargo, el plan dirigido por el Barón Georges-Eugène Haussmann fue sin duda la transformación urbanística intramuros que mayor impacto tuvo en la creación del París moderno que aún es visible.
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