
Dentro visité una exhibición titulada Dreamlands. De manera divertida recoge el desarrollo de los parques de diversión y las exposiciones universales de principios de siglo XX, y su posterior influencia en la construcción de las ciudades contemporáneas. Dando ejemplos de ciudades como Paris, Nueva York, Dubai, Las Vegas y EPCOT (…sí EPCOT), explica como estos parques de luces y atracciones, han guiado el desarrollo urbano hacia la creación de espacios desligados de la identidad, la historia y la geografía, que responden al deseo, al consumo y al ocio. Como se titulaba una de las partes de la exhibición, en muchas ciudades lo que se hace es ‘cortar y pegar’ imágenes para hacer ‘collages’ de ciudades con elementos ajenos, pero deseados.Al salir visité el Pavillion de l’Arsenal, un museo que narra el desarrollo urbano de la ciudad.
Ya anocheciendo visité el Instituto del Mundo Árabe, un edificio que da grandes lecciones sobre el tema de la identidad y la ciudad, un tema que me fascina. Crear un edificio en pleno centro de Paris que represente la cultura árabe, podría quizás resolverse con ‘copiar’ la Alhambra o hacer una mezquita con ornamentos tradicionales y ‘pegarla’ en la ciudad. Para otros podría ser reconstruir un edificio parisino del siglo XIX. Sin embargo, en este proyecto, los arquitectos diseñaron un edificio que responde al momento histórico en que fue construido, a la tecnología existente y que por sus características formales está atado a su emplazamiento frente al rio Sena. A la misma vez hace una fuerte referencia a la cultura árabe, pues abstrajeron elementos emblemáticos como las ventanas ‘qamariya’, los patios interiores y los callejones tradicionales de las ciudades musulmanas. De esa manera hicieron un ‘statement’. Identidad no es copiar y pegar, como ocurre en Las Vegas con su Torre Eiffel, sus canales de Venecia y su Estatua de la Libertad. En la arquitectura, identidad es integrar en un edificio, elementos diversos como la cultura, el lugar y el tiempo.

La Défense es un distrito financiero comenzado a construir en los años 1960s y podría ser considerado la materialización de los postulados del Plan Voisin y la Carta de Atenas que buscaban crear una ciudad de torres, con una separación de usos, peatones y medios de transporte, y amplios espacios abiertos.
Sin embargo, una de las características de La Défense es su excesiva segregación de usos: torres de negocio, plaza peatonal, centro comercial cerrado, vías soterradas, y viviendas… casi no se ven. ¿Entonces de donde sale la gran cantidad de gente que había allí durante mi visita, un viernes a medio día? Pues la mayoría vive fuera, razón por la que cada tarde cuando las actividades financieras terminan, ocurre un gran éxodo. Por esto, al igual que otros núcleos periféricos, comerciales o residenciales, ha recibido grandes críticas debido a su exclusividad de usos, la falta de infraestructura, así como la existencia de edificios y espacios sin relación con el entorno, con los que los individuos no se identifican. Y es tan poca la identificación que tiene la gente con estos lugares, que para mi sorpresa, muchos pasean tranquilamente durante su almuerzo, en un parque construido, literalmente, encima del cementerio de Nanterre.



Como se ve en la maqueta, el proyecto rompe con el esquema típico de París de bloque periférico. Por el contrario, los edificios están en el interior del bloque y a pesar de que cada uno está separado, su localización dentro de un gran espacio verde y las plantas bajas abiertas los unen y comunican visualmente.
