Al salir de Paris, una ciudad con rigurosas normativas para preservar su historia arquitectónica, donde las intervenciones modernas puntuales, y donde cada calle está llena de gente, autos y ruido, llegar a La Défense fue como llegar a ‘otro planeta’.
La Défense es un distrito financiero comenzado a construir en los años 1960s y podría ser considerado la materialización de los postulados del Plan Voisin y la Carta de Atenas que buscaban crear una ciudad de torres, con una separación de usos, peatones y medios de transporte, y amplios espacios abiertos.
Al llegar en metro, lo primero que se ve es una gran plaza central peatonal, similar a la de Les Olympiades, pero muchísimo más amplia. Después de haber andado durante estos días por las áreas más densas de Paris, llegar aquí, tengo que admitirlo, es en cierto modo un respiro. Alrededor de la plaza central (hiperlimpia, tranquila, ordenada y cuidada) donde las personas parecen diminutos puntos que se mueven, hay una gran cantidad de edificios monumentales, la mayoría de instituciones financieras, de comunicaciones y de transporte. Cada una es autónoma en su ubicación, orientación y forma, y busca protagonismo con fines mediáticos y de mercadeo. Ejemplos son el Grande Arche de la Défense (Otto von Spreckelsen), el Centre des nouvelles industries et technologies CNIT (Camelot, de Mailly, Zehrfuss), la Tour EDF (Pei, Cobb, Freed) y el complejo Cœur Défense (Jean-Paul Viguier).

Sin embargo, una de las características de La Défense es su excesiva segregación de usos: torres de negocio, plaza peatonal, centro comercial cerrado, vías soterradas, y viviendas… casi no se ven. ¿Entonces de donde sale la gran cantidad de gente que había allí durante mi visita, un viernes a medio día? Pues la mayoría vive fuera, razón por la que cada tarde cuando las actividades financieras terminan, ocurre un gran éxodo. Por esto, al igual que otros núcleos periféricos, comerciales o residenciales, ha recibido grandes críticas debido a su exclusividad de usos, la falta de infraestructura, así como la existencia de edificios y espacios sin relación con el entorno, con los que los individuos no se identifican. Y es tan poca la identificación que tiene la gente con estos lugares, que para mi sorpresa, muchos pasean tranquilamente durante su almuerzo, en un parque construido, literalmente, encima del cementerio de Nanterre.

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