El martes, fue un día de bajar revoluciones. Los días anteriores habían sido muy intensos. Por la tarde visité la Ville La Roche y Jeanneret de LeCorbusier.
Volviendo a lo que pasaba en la ciudad, a pesar de las radicales intervenciones del siglo XIX, al comienzo del XX existían todavía muchas zonas llamadas ‘islas de insalubridad’, pues estaban superpobladas, con problemas sanidad, iluminación y aireación. Por el mismo tiempo, comenzó a funcionar el metro, infraestructura que permitió el desarrollo de la periferia. A la par con el surgimiento de la arquitectura modernista, se comenzó a implantar, en algunas zonas, el modelo de Ciudad-Jardín que guió el desarrollo de los primeros suburbios. Estos, en respuesta a los problemas de la ciudad, estaban constituidos por edificaciones de poca densidad, que enfatizaban en las ideas de bienestar de la época: higiene, espacio, comodidad, y a una fusión entre la ciudad y la naturaleza.
La Ville La Roche y Jeanneret, que albergan la Fundación LeCorbusier, son dos viviendas unifamiliares construidas en los 1920s que responden a estas ideas. Están localizadas en un solar estrecho, boscoso y alejado de la calle. Una vez dentro, la ciudad parece estar muy distante, aun cuando hay viviendas alrededor. En este proyecto, el arquitecto integró los principios que caracterizan su obra: planta baja libre, ventanas horizontales (desde las cuales sólo se ve naturaleza y entra muchísima luz aun en días nublados), juegos de volúmenes, pilares y terrazas en las cubiertas.

Dos espacios me llamaron la atención. El primero es la entrada. Tiene triple altura y conecta, mediante un puente, los espacios de ocio con los funcionales. La galería, por otro lado, es una habitación alargada de doble altura y con una pared curva donde ubica la rampa. Tiene un divertido juego de colores y proporciones, y las ventanas están ubicadas para dejar pasar la luz, sin que las viviendas vecinas sean vistas.
View Larger Map
No hay comentarios:
Publicar un comentario